Después de escuchar la historia de quien consulta, conocer aquello que lo trae hasta el consultorio y comprender cómo ha sido su recorrido, suelo preguntar:
—¿Qué te gustaría lograr con este proceso terapéutico?
La respuesta llega casi siempre de manera inmediata.
—Quiero estar bien.
Durante años escuché esa misma respuesta una y otra vez.
Podría decir que nueve de cada diez personas que comienzan un proceso terapéutico expresan, con distintas palabras, el mismo deseo: quiero estar bien.
Entonces hago una segunda pregunta que suele cambiar el ritmo de la conversación:
—¿Y qué sería para vos estar bien?
En ese momento ocurre algo muy interesante. Muchas veces el consultorio se llena de silencio. No porque la persona no quiera responder. Sino porque descubre que nunca se había detenido a pensar qué significa realmente ese anhelo que viene persiguiendo desde hace tanto tiempo.
Y fue justamente ese silencio el que despertó mi propia curiosidad.
Si todos queremos estar bien… ¿por qué nos resulta tan difícil explicar qué es el bienestar?
Lo que sabemos hoy
Durante mucho tiempo la psicología dedicó gran parte de sus esfuerzos a comprender el sufrimiento humano: la ansiedad, la depresión, los traumas, las adicciones y otros problemas de salud mental.
Ese conocimiento fue y continúa siendo fundamental.
Sin embargo, a finales del siglo XX comenzó a surgir una nueva pregunta:
¿Alcanza con reducir el sufrimiento para decir que una persona está bien?
El psicólogo estadounidense Martin Seligman, considerado uno de los principales impulsores de la Psicología Positiva, propuso que el bienestar no puede entenderse simplemente como la ausencia de enfermedad.
Una persona puede no cumplir criterios para un trastorno psicológico y, aun así, sentirse vacía, desconectada o sin propósito.
Por el contrario, alguien puede atravesar un momento difícil y, al mismo tiempo, sostener vínculos significativos, encontrar sentido en lo que hace y seguir construyendo una vida valiosa.
Con esta mirada, Seligman desarrolló el modelo PERMA, que describe cinco pilares del bienestar:
- P (Positive Emotions): cultivar emociones positivas o placenteras sin negar las difíciles.
- E (Engagement): involucrarnos profundamente en actividades que nos desafían y nos hacen perder la noción del tiempo.
- R (Relationships): construir relaciones humanas saludables y significativas.
- M (Meaning): encontrar un propósito que trascienda lo inmediato.
- A (Accomplishment): avanzar hacia metas que nos permitan experimentar crecimiento y logro.
Desde esta perspectiva, el bienestar deja de ser un estado permanente para convertirse en una construcción cotidiana. Deja de ser una meta para convertirse en un camino.
Lo que observo en terapia
A lo largo de los años he descubierto que muy pocas personas llegan a terapia porque quieran comprender qué es el bienestar.
Llegan porque están cansadas de sufrir. Y eso es completamente comprensible.
Sin embargo, cuando el dolor comienza a disminuir, aparece una pregunta distinta.
¿Y ahora qué?
Muchas veces sabemos perfectamente de qué queremos escapar, pero nos cuesta muchísimo descubrir hacia dónde queremos ir.
Creo que una parte importante del trabajo terapéutico consiste justamente en ayudar a construir esa respuesta.
Porque el bienestar no suele aparecer por accidente.
También necesita ser pensado, cultivado y aprendido.
Lo que sigo aprendiendo
Aquella respuesta tan simple —quiero estar bien— terminó transformándose en una de las preguntas más importantes de mi práctica profesional.
Me enseñó que muchas veces perseguimos objetivos que nunca nos hemos detenido a definir.
Y que ponerles palabras a nuestros deseos es, en sí mismo, un primer paso para construirlos.
Desde entonces comprendí que hablar de bienestar no es hablar de una vida perfecta.
Es hablar de una vida que vale la pena ser vivida, incluso con sus dificultades.
Una pregunta para llevarnos
Si hoy alguien te preguntara qué significa para vos estar bien, ¿qué responderías?
¿Podrías describirlo con tus propias palabras?
“La buena vida es un proceso, no un estado del ser. Es una dirección, no un destino.”
— Carl Rogers
Para seguir explorando
Libro recomendado
Flourish — Martin Seligman.
Concepto para conocer
Modelo PERMA de bienestar.
Una invitación
Quizás la próxima vez que desees “estar bien”, antes de preguntarte cómo lograrlo, puedas comenzar por una pregunta más simple y, al mismo tiempo, más profunda:
¿Qué significa realmente estar bien para mí?